Lo que creo, hay que enseñar desde chicos – Parte 2
Las Comparaciones tienen el poder de anular o limitar la verdadera capacidad de descubrir el valor de nuestra vida, de vivirla sin devaluarnos a nosotros o la gente que nos rodea; nos quita el control de nuestra propia vida y es enemigo de una sana autoestima. Las comparaciones, dejan huella y marcan las emociones.
Te has puesto a pensar en cómo eran las comparaciones que recibiste de pequeño/a?.

¿Qué pasa si nuestro hijo es inteligente pero por alguna razón su rendimiento académico no lo refleja?. Tal vez sean consecuencias de nuestras comparaciones como padres o tal vez simplemente su inteligencia busque desarrollarse y volcarse a otra dimensión. En mi experiencia personal, he conocido a niños con un CI tremendamente alto, superior al normal pero académicamente no lo reflejan. Admiro el poder de cálculo preciso que tienen estos chicos para sacarse las notas justas que necesitan para “pasar” el examen, y con todo y eso responden: “mamá; que pasa?; ya pasé el examen!!; como si nuestras preocupaciones y nervios no bastasen o estuvieran infundadas.
Para enseñar esto a nuestros hijos, como padres, debemos estar conscientes y preparados para respetarlos tal y como son; para que después ellos puedan respetarse a sí mismos; sin que ello sea interpretado como libertinaje. Que académicamente no sean brillantes no significa que no lo sean en realidad. Y admitir esto requiere de aceptación de la tremenda naturaleza de su propio ser.
Es ahí donde surgen los bloqueos en los exámenes. Si quieres saber (en parte) que bloquea a tu hijo en los exámenes, fíjate en todas las comparaciones que le has impuesto en todos estos años. Tendemos a comparar a nuestros hijos en todo momento y más aún con el rendimiento académico. No siempre tu niño reflejará su inteligencia en las notas académicas; las puede reflejar con las notas musicales por ejemplo.

Un niño músico; que de adulto (ojalá siga siendo músico); trabaja la inteligencia de otra manera. Los músicos tienen que trabajar la memoria, la lectura melódica y, a través de sus canciones, integrar la emoción y la cognición. El cerebro musical está relacionado con lo que se conoce como el pensamiento extremo, que no es otra cosa que llevar el cerebro a su límite. Todo lo que estoy diciendo es nada más y nada menos que la Inteligencia musical, y todo aquello que sucede en el proceso creativo. No se trata de que este tipo de personas sean más inteligentes que otras, sino que tienen un sincronismo que nadie más desarrolla y esa es su inteligencia. Un baterista tiene que cumplir con una serie de procesos tan complejos como lo hace el piloto de un helicóptero por ejemplo. Me encantaría poder investigar el cerebro de un Sting o de un Bono (U2).
Rodolfo Llinás; médico reurofisiólogo colombiano, reconocido a nivel mundial por sus aportes en el campo de la Neurociencia; manifiesta que una persona es más inteligente si está mejor “cableada” (refiriéndose a las terminales neuronales).
Cuando comparamos a nuestros hijos, estamos instalando en ellos cables de competición e igualación. Fomentamos la rivalidad entre ellos. Fomentamos la envidia, golpeamos fuerte la autoestima de los niños sin mencionar que instalamos en ellos el cable más grueso y poderoso: no soy suficiente para mis padres. La manera de poder motivar a nuestros hijos para que adquieran conductas positivas es reforzar con ellos esas conductas cuando aparezcan, pero NO porque las personalice otro compañero o hermano.
No importa como esté cableado tu niño, aprender a aceptar su naturaleza, respetar su esencia es lo que te guiará a educarlo más empoderado, menos vulnerable al bullyng, e inclusive disminuiría esto. Pues al ser todos respetados y empoderados en su esencia de ser; no habría porque agredir a nadie.
Si hay algo que aprendí en mi caminar, es que no hace falta ser nadie más que uno mismo para que la gente se fije en ti. Que cuando te abres con sencillez y honestidad, sin complejos, la gente te aprecia y te valora más. Que cuando haces lo que te dice el corazón es difícil equivocarse, pero nos equivocamos igual porque no tenemos la atención puesta en nosotros y en lo que somos sino en los demás. Entonces resulta que mirar al costado es más fácil y deseamos tener esa empresa exitosa y esa pareja y familia feliz que tiene el otro; y no nos damos cuenta que el no tener esa vida ideal es porque principalmente no sabemos lo que queremos al no dejarnos ser nosotros mismos, sin comparaciones. Y nos cuesta ser nosotros mismos porque desde siempre nos han comparado y lo continuamos haciendo después. Lo más sano es compararnos pero con nosotros mismos, no con los demás. Empieza por preguntarte ¿ qué es la Vida Ideal para ti?. ¿ Que necesitas para tenerla?. Para cada uno será distinta pero perfecta; búscala, da pereza como dicen mis hijos, pero tienes que encontrar la tuya propia, y cuando la encuentres vé a la siguiente pregunta: ¿Qué harías para hacerla realidad?
“Estás destinado a algo único; sin imitar a nadie, así que no importa lo que hagan o piensen los demás, porque nunca lograrán lo mismo que tu”
Y tú; ¿cómo estás cableando a tu niño?
Cariños;